De siervos a consumidores y usuarios

DE SIERVOS A CONSUMIDORES Y USUARIOS.

El concepto de hombre que surge en Europa durante el Renacimiento y, que se consolida tras los triunfos de las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII, situaba al individuo en el centro del universo. El fin del Antiguo Régimen y el nacimiento de los Estados-nación modernos atribuyen al individuo el nuevo rol de ciudadano, y le convierten en sujeto soberano de la articulación de la sociedad civil y en la base del nuevo orden político ([1]).

Como institución organizadora de la vida política, el Estado moderno se erige en garante último de las normas que los individuos, en cuanto que ciudadanos, acuerdan entre sí para garantizar la convivencia social y el respeto mutuos. Estas normas, recogidas en constituciones y códigos escritos, constituyen el conjunto de los derechos y deberes civiles inalienables, a los que el individuo, por el hecho de convivir en sociedad, no puede renunciar.

El derecho de ciudadanía como se conoce en las sociedades democráticas occidentales actuales, es el resultado de una larga etapa de continuos enfrentamientos sociales que se extiende desde finales del siglo XVIII, hasta el final de la II Guerra Mundial. Los individuos encuadrados (adscritos) en clases y grupos sociales con intereses contrapuestos hicieron del conflicto social el motor de los cambios sociales sucedidos en los últimos tres siglos.

Desarraigados de una sociedad estamental y enfrentados a nuevas formas de vida (la naciente sociedad industrial) los individuos más desfavorecidos se agruparon para obtener mejoras en su situación personal y de clase, y acceder a la situación de ciudadanía plena.

La condición de ciudadano en las sociedades occidentales avanzadas, nace de los enfrentamientos sociales y de los equilibrios de poder resultantes, que se recogen en los códigos y leyes que constituyen el marco jurídico que delimitan y conforman la sociedad civil.

El individuo establece su lugar en la sociedad mediante el ejercicio de un trabajo remunerado (empleo) socialmente aceptado. El trabajo personal se constituye en fuente legítima del reconocimiento social y de la autoestima personal. El acceso a la propiedad privada se entiende lícito cuando es fruto del trabajo personal socialmente aceptado. La propiedad privada es la imagen externa que nos muestra el modo en que los individuos han desarrollado su trabajo personal y determina el grado de reconocimiento de sus detentadores y el principio sobre el que se basa la estratificación social.

El desempeño del empleo y las relaciones sociales establecidas a partir de este desempeño sientan las bases sobre las que se configura elcarácter personaldel individuo, que es la principal referencia para reclamar el respeto de su medio social.

Las relaciones personales se presumen previsibles y duraderas. La vida en sociedad es continuum dotado de sentido con reglas claras y consistentes (sólidas y duraderas) que proveen el conocimiento y la anticipación de las conductas sociales de los otros. Estas características de las relaciones sociales son las que permiten al individuo “planificar su futuro”.

Desde el final de los años setenta del siglo pasado venimos asistiendo al final de esta sociedad de certidumbres que se diluye de forma acelerada para dar paso a un nuevo orden social. El nuevo orden social se caracteriza por un continuum de equilibrios inestables, basado en relaciones sociales laxas, cambiantes, en las que la inmediatez temporal es la nota dominante.

El futuro parece no existir si no es como referencia a un pasado al que los individuos se aferran para enfrentarse y resolver las nuevas situaciones sociales que exige mundo caracterizado por cambios sociales continuos y acelerados, y en el que las certidumbres de antaño han perdido su sentido.

El orden social que caracteriza a las sociedades que nacen al calor de la globalización, echa por tierra los referentes vitales válidos hasta ahora. La “carrera profesional” como meta y acicate de la vida de los individuos, que permite valorar sus trayectorias personales pierde paulatinamente su significado

El corto plazo, la flexibilidad, la inestabilidad y la inseguridad característicos de las sociedades que surgen de los procesos de globalización económica abren paso a una cierta anomia social que desorienta a las conductas sociales de los individuos.

La organización matricial como fórmula de producción por excelencia (equipos multiprofesionales, de carácter transversal y oportunista), la demonización de la burocracia como fórmula de gestión, la desaparición de los “escalones” intermedios en la jerarquía de la pirámide empresarial, la reducción de costes (fundamentalmente de personal), la personalización de la oferta (desaparición del consumo de masas), la irrupción de Internet, y el “concéntrate en lo que añade valor a tu empresa y externaliza el resto de tus actividades”, facilitan el surgir de unidades productivas de menor tamaño y la configuración de un tejido empresarial donde el principio de organización por excelencia es la empresa-red.

La revolución de la microelectrónica ha originado un descenso continuado en los precios de los factores materiales de producción que incorporan informática y telecomunicaciones. La incorporación de TIC+Internet a todos los ámbitos de la vida cotidiana está llegando a extremos difíciles de imaginar hace tan solo quince o veinte años.

El descenso de precios y la incorporación de las innovaciones tecnológicas a todos los ámbitos sociales continúan de forma acelerada de forma que individuos e instituciones son incapaces de dar respuestas que generen certidumbres capaces de eliminar la inseguridad y la ansiedad como elementos condicionantes de las conductas individuales.

Además, el descenso continuado de los precios de los equipamientos y la rápida obsolescencia y la amortización del capital productivo tradicional (maquinaria e instalaciones), facilitan la deslocalización de las empresas([2]), en busca de menores costes laborales, escasa intervención institucional en el mercado de trabajo, condiciones de mínima conflictividad laboral y proximidad a nuevos mercados naturales de consumo que aseguren crecimientos de la demanda y los niveles de los niveles de producción diseñados.

Estas tendencias van acompañadas de toda una esta puesta en escena mediática. Presa, radio y TV (tertulias de políticos, divulgadores y comunicadores presuntamente especializados), literatura seudocientífica (asociada a triunfos personales o al desarrollo de compañías lideres de mercado) facilitan la asimilación por parte de la población de que el devenir histórico nos ha enseñado que las cosas no eran como las conocíamos. Por fin hemos alcanzado un nivel de desarrollo y conocimiento capaces de conocer como tiene que construirse la realidad social, y fuera de élla no hay sino caos.
En adelante los individuos han de vivir de acuerdo con la máxima de que cada uno debe hacerse cargo de su propio destino. Esta máxima remite, en primer lugar, al axioma de que el mercado debe estar lo más libre posible de condicionantes externos para que su funcionamiento sea óptimo. En segundo lugar, es necesario reducir paulatinamente las intervenciones del Estado a las mínimas necesarias en la prestación de los servicios públicos que caracterizan la etapa del Estado del bienestar.

La coartada neoliberal ha pasado de indiscutida a indiscutible. Aceptados los principios de estabilidad presupuestaria y la desregulación de los mercados, las políticas sociales que se derivan de estas premisas se defienden desde los ámbitos de los partidos mayoritarios, a pesar de las riesgos que conlleva para los individuos (pérdida del empleo, desaparición o reducción de las redes sociales de apoyo).
También, la mayoría de la población satisfecha de los niveles de consumo que ha alcanzado, acepta las premisas a las que nos hemos referido no dejar de mirar hacia el gobierno de turno en busca de soluciones para paliar las nuevas dificultades sociales que no acaban de llegar.
La desmovilización de la sociedad civil que acompañó a las sociedades de consumo a partir de finales de los años 60 del siglo pasado facilita la apuesta por el “buen gestor político”, ignorando que la política es siempre una lucha entre intereses contrapuestos. La aplicación de la “tecnología no es neutral” responde a los intereses de los individuos y grupos sociales que la controlan.
Los ciudadanos carecen de referentes que les faciliten la compresión de la realidad y que pongan de manifiesto que lo “evidente” no va a cambiar si no se producen exigencias de cambio en unas sociedades donde prima la integración económica frente a la integración social y política. Esta falta de exigencias de cambio sirve a los intereses de los grupos que detentan el poder económico y financiero y que se muestran defensores a ultranza de los postulados neoliberales ([3]), y se pierde la esperanza en los postulados y resultados de políticas como “la tercera vía” de lo laboristas británicos.

6.1. El individuo de la sociedad estamental, que se vió desarraigado de su entorno social y familiar, para cubrir la demanda de mano de obra de la sociedad industrial, contempló cómo:
a) Se destruían sus rutinas vitales: horario estricto de trabajo, penalización del absentismo, demonización del ocio en cuanto forma de pereza socialmente rechazable, etc.

b) Se le encierra y agrupa en fábricas, se le recluye en barrios de fácil control policial, donde la pobreza y la miseria están omnipresentes. Sus referencias vitales (clan, familia extensa, aldea, economía familiar, etc.) desaparecen sin sustituirse por nuevas agarraderas sociales que faciliten la asimilación de los profundos cambios sociales que les toca vivir…

c) El estatus de ciudadano prometido por las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX no está a su alcance. El pleno disfrute de la condición de ciudadano tendrá que ver con decenios de lucha contra las clases sociales que controlaban loa poderes político y económico. El conflicto social, a veces sangriento, se convierte en el motor de los cambios sociales que anhelan las clases más desfavorecidas.

d) El desempeño socialmente satisfactorio de un trabajo remunerado, (empleo), es la actividad social por excelencia y es a través de ella como los individuos deben configurar su personal posición situación (estatus) en el nuevo orden social. Acumulando los frutos del trabajo personal los individuos accederán a la propiedad privada, nuevo paradigma social de la jerarquización social.

e) La promesa de un orden social más justo, productor de bienes y riqueza para todos, ligado al desarrollo científico y técnico que está en el horizonte de la sociedad industrial, no deviene sin más en una realidad. Las luchas de clases libradas hasta el fin de la II Guerra Mundial constituyen la muestra de esta afirmación.

f) Las nuevas rutinas sociales son fruto de dolorosos procesos de ajuste sociales que culminarán tras el final de la II Guerra Mundial. Las rutinas que han servido durante decenios como guías de conducta duraderas hacen del individuo un ser seguro de su futuro (el futuro existe y hay que conquistarlo) y no le dejan solo frente al mundo que se ha demostrado hostil.

6.2. El nuevo orden social nacido de la globalización, exige un esfuerzo de adaptación, que pone en entredicho todas “agarraderas sociales” establecidas durante siglos de convivencia y que dieron como resultados unas sociedades comprometidas con la solidaridad frente a quienes no tenían suerte en el desarrollo de su carrera profesional.

En esta nueva etapa histórica, el individuo debe sacrificarse y renunciar, por su propio bien y el de su comunidad social, a:

a) Su condición de sujeto de acción política (ciudadanía). La caída de los regímenes comunistas del Este de Europa ponen de manifiesto que la Historia ha llegado a su fin y que las confrontaciones ideologías han perdido su razón de ser.

“El pensamiento único”, cuyas referencias son un mercado totalmente desregularizado, liberado de toda injerencia extraña, y el individuo como garante de su propio destino, determina el “fin de la política” y el triunfo de las tecnocracias como orientadoras de las nuevas políticas económicas y sociales puestas en práctica por los gobiernos nacionales y avaladas por los estudios y recomendaciones de las organizaciones internacionales.

b) Al horizonte vital en que cobraban importancia las rutinas y las agarraderas sociales que determinaban su puesto en la sociedad y definían su carácter personal.

c) A la única forma de vida que conoce, derivada del orden social y productivo fordista, organizado entorno a la fábrica, la familia nuclear, la escuela y las relaciones de vecindad.

d) A la primera “agarradera social” que conoce todo individuo: la adscripción de clase, sencillamente porque las clases sociales no existen. Productores y consumidores, empleadores y empleados, proveedores y consumidores o usuarios, todos tienen intereses convergentes y todos han de mirar en la misma dirección y tener el mismo horizonte vital.

6.3. De nuevo, al igual que hace 150 años, el individuo se ha quedado huérfano de referencias vitales a las que asirse, con las que orientarse y dar sentido a su vida. Para las nuevas generaciones los indicadores sociales heredados carecen de valor, no les ayudan a afrontar los retos que presentan los requerimientos del mercado.

Desde instancias gubernamentales se sigue insistiendo en el empleo como referente universal y factor de integración social, cuando la realidad social viene mostrando que el acceso a un trabajo estable y remunerado no siempre es posible en las sociedades actuales. El empleo dura lo que dura el proyecto para el que se diseña el puesto de trabajo a cubrir; finalizado el proyecto la relación laboral que nació con él cesa.

Al individuo que quiere estar empleado se ve obligado a perfeccionar sus habilidades profesionales y personales y adquirir otras nuevas, puesto que su vida profesional está regida por el criterio de la empleabilidad, para poder dar respuesta a las exigencias del mercado.

Las capacidades de flexibilidad y adaptabilidad que el individuo debe de desarrollar de forma permanente, no están orientadas por ningún indicador social. Nadie asegura al individuo cuál será su próximo empleo y que habilidades habrá de desarrollar para desempeñarlo.

Esta situación obliga a los individuos a realizar aprendizajes continuos que originan, sobre todo en los primeros años de la vida laboral situaciones generalizadas de sobrecualificación que a la larga pueden perjudicar al propio empleado, en la medida en que genera falsas expectativas y puede provocar situaciones de desinterés que se traducen en bajos rendimientos y lleven a situaciones personales de angustia.

Estas contradicciones (formación, sobrecualificación, bajo rendimiento, estrés, etc.) suponen un lastre para los individuos que viven en las sociedades actuales, al presentárseles el desempeño de un empleo remunerado como el eje entorno al cual gira su vida personal. El resultado final de estas contradicciones es la anomia, el rechazo a desempeñar trabajos de menor cualificación que la esperada, pérdida de ilusión, dependencia de la familia nuclear, aislamiento y el desarrollo de pertenencia a grupos emocionales (nacionalismos y localismos) que facilitan la demonización y la lucha contra la injusticia de estas situaciones.

Las nuevas formas de relación que exigen las sociedades desarrolladas son cualitativamente muy diferentes a las que han transmitido las agencias tradicionales de socialización (familia, escuela, fábrica, barrio, vecindario, ciudad, sindicatos, partidos políticos, etc.). Los contenidos transmitidos por estas agencias toman como referencia el largo plazo, la estabilidad de las relaciones sociales (la necesidad de reconocimiento del, y en el otro), la fortaleza y flexibilidad de las redes de sociales de apoyo y la carrera profesional como medida del grado de integración y reconocimiento del individuo en la sociedad.

Las agencias de socialización tradicionales deben “renunciar a sus fórmulas de ayuda al individuo para transformarse en sujeto social”; el largo plazo y las relaciones cara a cara están obligados a transformarse para “facilitar el advenimiento y consolidación” una sociedad de flujos, en continuo proceso de construcción/decosntrución.

La contradicción sistémica que subyace en el polinomio “modo de empleo-fórmulas de socialización-identidad personal-proyecto vital-globalización” no existe para las sociedades globalizadas, pues el último factor determina el resultado de la ecuación.

En España hace quince años que venimos asistiendo a continuas reformas y contrarreformas de los diferentes niveles del sistema educativo, de la desregulación continuada del mercado de trabajo, de la formación continuada, del Estado del bienestar, de la consideración del trabajo doméstico como empleo remunerado, etc., y a pesar de las evidencias de los índices de ocupación, creación de empleos, incremento del número de cotizaciones a la Seguridad Social, de los indicadores de crecimiento de PIB, del incremento de la “renta per cápita”, la situación social no ha mejorado para la mayoría de la población.

Siendo la información y el conocimiento los factores en torno a los cuales se articula la Sociedad de la Información, resulta evidente que de acuerdo con los postulados y prácticas neoliberales, las agencias de producción científica por excelencia (Universidad) deben re-orientar su capacidad y procesos de producción de manera que sus “productos” (alumnos y departamentos de investigación) satisfagan las demandas del mercado ([4]).

En España, a falta de la publicación de las recomendaciones, parece fuera de toda duda la orientación de la Junta de Rectores de Universidades (CRUE) re-orientar la formación de los alumnos para satisfacer la demanda del mercado laboral ([5]) formando licenciados más atractivos para las empresas, a costa de primar las enseñanzas técnicas (mayor productividad), sobre las llamadas humanidades.

Las declaraciones del Presidente del Gobierno de España indican que el poder ejecutivo no piensa interferir en las decisiones que tome la Junta de Rectores, como si la Universidad fuese una institución al margen de lo político. El peligro de vaciar de contenido humanístico las enseñanzas regladas superiores que sugieren las recomendaciones del CRUE supone un apalancamiento del predicado de que “la ciencia, al igual que la técnica son neutrales por naturaleza”. La aceptación de estas medidas eliminarían de forma progresiva los contenidos de un espacio vital de reflexión sobre las realidades sociales y políticas de nuestro tiempo ([6]).
Esta orientación cuestiona claramente la ecuación Universidad=Conocimiento y la sustituye por Universidad=Empleo, de manera que se produzca una transferencia de valor desde lo público –el capital socialentendido como recursos —obligaciones de reciprocidad e información— derivados de la pertenencia a redes sociales” ([7])– a la esfera de la propiedad privada.

Que el uso del lenguaje no es inocente lo demuestra el cambio de la expresión “puesto de trabajo” por la de “empleo”, que asimila la temporalidad del empleo, a la estabilidad del puesto de trabajo. Estos cambios de expresiones tienden a enmascarar lo evidente (el desempleo sigue siendo alto, los empleos creados son de escasa calidad, sometidos a fuerte temporalidad y salarios medios bajos) con las evidencias de los indicadores estadísticos (se crean “xxxxx” nuevos empleos).

El contraste entre la realidad social vivida y los contenidos de los mensajes emitidos desde los centros de poder económico y político no resulta muy difícil: si la expresión creación de nuevos empleos equivaliese a creación de nuevos puestos de trabajo, al ritmo que anuncian los indicadores estadísticos de las oficinas gubernamentales el desempleo sería en el peor de los de los casos una broma.

Galbraith ([8]) ejemplifica esta forma de enmascaramiento de la realidad por medio del lenguaje, comentando la sustitución del término “capitalismo” -que tan malos recuerdos trae a la memoria de las clases trabajadoras- por la expresión “economía de mercado”, más neutra. A su parecer, lo mismo ocurre con el término “capitalista” que en un principio se sustituyó por el de accionista y más tarde por el de “inversor”.
Otra de las demostraciones de manipulación de la realidad a través del lenguaje es el uso que hacen de él los medios de comunicación ([9]), cuando anuncian una reducción de empleos. Dependiendo de lo “difícil” que pueda resultar la realidad para el anunciante (una empresa o el propio gobierno) la cuantificación de los recortes de empleos se expresan en numerales (p.e. 10.000 empleos) o en porcentajes (p.e. el 10% de la plantilla).

En el caso de IBM resulta curioso observar como el artículo menciona la relación entre del número de empleos eliminados y la plantilla total de la compañía, y no deja tan claro que la reducción de empleos afectará fundamentalmente a la división europea lo que ¡supone el 70% de la plantilla de IBM-Europa!,

6.4. El sujeto de las nuevas formas de relación social es el individuo institucionalizado (la > en palabras de Ulrich Beck), desligado de formas de reconocimiento del y en el otro y de referencias grupales.

Este tipo de individuo nacido al calor de la globalización es ante todo y sobre un consumidor ([10]) compulsivo, abrumado por encontrar de entre las ofertas que el mercado le presenta (en cuanto sujeto consumidor individual y diferenciado), la más adecuadas a sus anhelos y deseos.
Estamos ante sujetos cuya justificación vital es satisfacer las expectativas y modelos de vida que le revelan los “media”, aceptando el formato en que se le presentan y que asumen como propios. Son Modelos de vida dónde los mensajes subliminales les llevan a creerse “diseñadores” de la imagen del espejo en que van a verse reflejados.

El sistemas nos conoce, sabe dónde, cuándo, cuánto, cómo y por qué consumimos. El sistema conoce como configuramos nuestro tiempo de ocio, cuáles son y cómo manejamos las identidades virtuales que adoptamos cuando interactuamos o simplemente navegamos a través de Internet. Conoce cuáles son nuestros deseos y anhelos, cuáles nuestras frustraciones, qué contenidos atraen nuestra atención, a que horas y con qué frecuencia nos conectamos a Internet, etc.

Los datos que nos identifican como individuos consumidores, indicativos de nuestros deseos, gustos, aspiraciones, nivel de educación, situación laboral, capacidad de gasto, etc. adquieren valor de mercado, en la medida en que se convierten en indicadores de los perfiles que identifican el target de los mercados de consumo. Son los datos de los que sirven las agencias de marketing para diseñar sus campañas publicitarias y ofrecernos justo el abanico de bienes y servicios que deseamos y creemos necesitar (?) incorporar a nuestra vida.

Las campañas de marketing se diseñan y orientan en función de los objetivos empresariales que pugnan por identificar a cada individuo en particular con los productos y los estilos de vida que ofrecen. La era del consumo de masas, en el sentido de uniformidad del objeto de consumo (prêt à porter), deja paso a una producción personalizada e individualizada, de los bienes y de los servicios destinados al consumo.

El mercado termina confiriendo valor de cambio a nuestras orientaciones y anhelos más íntimos. Nuestras relaciones sociales se mercantilizan relaciones sociales. A través del “se tu mismo, se diferente” se enmascaran las crecientes desigualdades sociales, se reconvierten en intrascendentes y se sustraen a toda discusión sobre los nuevos modos de dominación y las élites que los detentan.

Los grupos de defensa de los intereses sociales nacidos durante los últimos 150 años y que participaron activamente en la configuración y consolidaron del Estado del bienestar, están en pleno retroceso: intentan no perder relevancia en un nuevo orden social que ha conseguido ignorarlas. Sindicatos y partidos políticos “progresistas” luchan por evitar sobresaltos en el orden social (evitar situaciones de conflicto social generalizado). Estas organizaciones han “negociado” el empleo de sus armas de lucha más tradicionales y participando activamente en su reglamentación (constreñimiento de los derechos de los trabajadores). Uno de los ejemplos más llamativos de lo que venimos diciendo es la convocatorias a la huelga general, que ni es huelga (se contempla el establecimiento de servicios mínimos), ni suele ser general, y todo por prestar servicios al ciudadano, es decir a la mayoría de los individuos a quién se pretende defender.

En el fondo, estas actitudes responden a una suerte de gremialización de los sindicatos, cuyas ramas, federaciones o confederaciones, no se sienten obligados a la solidaridad económica y el apoyo explícito a los “otros en conflicto”; toda acción directa se limita a acciones de grupos de interés definidos por la inter-profesionalidad de sus miembros ([11]) y declaraciones institucionales de los lideres sindicales.

Las conductas de los partidos laboristas y socialdemócratas en cuanto acceden al poder, es un remedo de la que siguen las organizaciones sindicales. Se trata de respetar el principio de no intervención en la dinámica del mercado (no intervención se traduce aquí por desregulación progresiva), como principio indiscutible para conseguir incrementar la productividad, facilitar la rentabilidad empresarial y promover la demanda interna, de manera que se consigan ritmos de crecimiento económico que al mismo tiempo que generan mayores niveles de riqueza, se traducirán irremediablemente en un aumento del nivel de bienestar general.

La realidad demuestra que se ignora la realidad, y que en aras de evitar sobresaltos sociales que pongan en peligro el orden social establecido se desarrollan estrategias incapaces de impedir el recorte de los derechos sociales que el neoliberalismo y la desregulación de los mercados reclaman y que los individuos comienzan a percibir como inevitables.

Los grupos de defensa que caracterizan a las sociedades de la globalización son agrupaciones de defensa del consumidor/cliente, gerenciadas por contra-expertos profesionalizados (desempeñan empleos remunerados) con conocimientos en las mismas materias que aquellos a quienes pretenden combatir. Se trata de que respetar las “reglas establecidas” más que cuestionar el quién y el cómo elabora y establece esas reglas.

Las organizaciones multilaterales de crédito y las ONG´s definen y establecen las relaciones con el poder económico y político, sustituyendo a las organizaciones civiles en las que se inserta el ciudadano. El BM, la OMC, el FMI, la OCDE, la OIT, AI, el Foro Económico de Davos, el Foro Social Internacional,…, son ahora los interlocutores privilegiados del poder.

Los grupos de interés (sea cual sea éste) se construyen entorno a “momentos sociales concretos” y se diluyen en cuanto el momento desaparece. Sin poner en entredicho su influencia en la consecución de las metas que declaran perseguir, lo cierto es que generan interrelaciones muy débiles, laxas y de corta duración. Estas características están en las antípodas de las que caracterizaron el asociacionismo de las sociedades industriales.

Todo parece indicar que la “institucionalización del individuo” que teoriza Zygmun Bauman, tiene un reverso que refleja el alejamiento del individuo de su rol de ciudadano. La época dorada del Estado del bienestar facilitó el nacimiento y generalización del sentimiento de que las reflexiones y actuaciones sobre el espacio de lo político eran algo ajeno a la cotidianidad del individuo, quién ejercitando su derecho al voto cumple con su condición de ciudadano. El Estado era quien debía de solucionar las situaciones individuales de indefensión.

Esta visión estrecha del “rol de ciudadano” explicaría las dificultades que plantea la sociedad actual para facilitar la consecución de recursos públicos que permitan al Estado mantener las redes de protección social, que por otra parte se le exigen. Además, esta percepción del rol de ciudadano podría explicar la aparición de organizaciones que basan su existencia en defender los derechos de unos ciudadanos que “de facto” han perdido el interés por el espacio público y definitivamente abrazan su papel de consumidores.

6.5. Se afirma y, se asume, que la mejor forma de tratar a los individuos es hacerlo como destinatarios finales de operaciones comerciales, es decir, como clientes que demandan bienes y servicios que deben ser satisfechos por empresas organizadas “ad hoc”.

El Estado se ha demostrado ineficiente para satisfacer los intereses de los individuos, por lo que parece sensato volver la vista hacia la eficiencia proclamada por el mercado y sus actores y liberarlos de intervenciones perversas.

En la sociedad de la información, el rol de “ciudadano” ha perdido protagonismo frente al rol “cliente/consumidor” ([12]). El espacio de la acción política se concreta en torno al poder ejecutivo (el “poder hegemónico” en las democracias modernas) que debe actuar como lo hace el consejo de administración de una gran empresa.

El Parlamento -espacio de debate y confrontación de intereses contrapuestos- pierde protagonismo y se convierte en correa de transmisión del partido que detenta el poder ejecutivo (Gobierno), que representa y defiende los interese de los grandes grupos de poder. El círculo de poder se cierra con la integración en los consejos de administración de las grandes empresas –públicas, privadas y privatizas- de políticos y profesionales afines al partido gobernante, que van desempeñan cargos en lo más alto de la pirámide de mando (Presidente, Consejero, Consejero Delegado), garantizando el control que los grupos financieros ejercen sobre las políticas de los gobiernos de turno.

Estamos ante un nuevo estadío de la evolución social del individuo: primero fue el esclavo, luego el siervo, más tarde aparece el villano, a continuación tarde el productor y ciudadano, por último, se configura como consumidor, como usuario y como cliente.

Este consumidor, que se piensa y se cree libre, está en un permanente estado de anomia, frente a reglas sociales laxas, puntuales, en continua mudanza, preso en un presente que subsume pasado y futuro.

Además, está sometido a una miríada de autoridades de carácter soft que vuelven invisibles los niveles jerárquicos de autoridad a los que poder recurrir en caso de conflictos de interés. El individuo tiene la convicción de que está asistido por múltiples organizaciones voluntarias y desinteresadas que “atienden y defienden” sus intereses. Sin embargo, el individuo se encuentra atrapado en un entramado de normas legales que contribuye a reglamentar, de forma estrecha, las relaciones privadas tratadas como “mercancías de cambio”.

Todas las dificultades del individuo se resuelven acudiendo al mercado donde recibe “asesoramiento profesional” (previo pago de cuotas) sobre la aplicación de las reglas de consumo y de clientela de cuyo establecimiento está excluido.

Los procesos de construcción y deconstrucción de las diversas organizaciones no se diferencian cuando se aplican a empresas o a organismos estatales, pues quienes están al otro lado son siempre consumidores, usuarios y clientes. Las prácticas de conducta empresarial apoyadas en el binomio TIC+Internet- -B2B, B2C, eCommerce, BSC, CMI, CRM, BPO,…- tienen su correspondencia en las organizaciones que administran lo público –eGobierno, eAdministración, A2A, A2C, BSC, CMI, CRM, BPO,…- a fin de cuentas el destinatario es siempre un consumidor o un cliente.

A mi modo de ver, es necesario realizar un análisis de la intencionalidad política y social con que se emplea el término red y aquellos otros de los que forma parte (empresa-red, sociedad-red, trabajo-en-red), por el uso y abuso que se hace del término para encuadrar y dar significado a todo tipo de relaciones (interpersonales, de grupo, de mercado, productivas, de organización empresarial, etc.) que se desarrollan en las sociedades surcadas por los procesos globalizadores. El término red trae de forma inmediata a nuestra mente imágenes de estructuras planas con nodos (nudos) de igual tamaño e importancia, por analogía a las redes tendidas al sol, que vemos en los muelles de pescadores.

Semejante atención debemos prestar a los conceptos que se esconden tras los acrónimos de EIA, ERP, CRM, CCM, EDP, BPF, BPO, BI, KM, OUTSOURCING, OFFSHORE, ERS([13]), DOWNSIZING, etc., que tienen que ver con la organización, control y seguimiento de procesos de producción y de distribución empresariales, que tratan de responder a las exigencias del mercado y a los que se recurre como medio de integración y supervivencia; son procesos sobre los que se sostiene las estructuras que de cuya denominación forma parte la palabra o partícula red.
Otro hecho que no transciende, salvo en estudios de carácter teórico o de divulgación profesional, es el de, por primera vez en la historia, las máquinas se reinventan, siendo cada vez más rápidas, más productivas y más baratas. Cada vez que un ordenador produce un nuevo chip, es “capaz de incorporarlo a su propia maquinaria”, con lo que producirá más y más rápido, disminuirán los costes y sus productos serán más baratos.
Estas consideraciones tienen que ver con la escasa trascendencia que tienen conceptos y hechos íntimamente relacionados con la información y el conocimiento, en una sociedad que se articula entorno a estos últimos.

Los procesos de deslocalización empresarial, la constitución de las cadenas de distribución, las estructuras de empresa-red y empresa-logo y las exigencias del capital financiero están íntimamente ligadas a los procesos de almacenamiento, control, procesado y transferencia de información, que liberan las decisiones de inversión del tiempo (el procesado de la información tiene carácter de automático, por lo inmediato de los resultados) y del espacio por la ubicuidad de la información, y con el despegue de la tecnología gris de los instrumentos de procesamiento (ordenadores y sistemas de telecomunicaciones.

6.6. Nuevas enfermedades” afectan a los individuos en las sociedades desarrolladas (se estima en que entre un 30% y un 35% de las bajas laborales se diagnostican como depresiones) y cuya génesis parece ser la desaparición de los relatos vitales lineales propios del orden industrial, las características de la globalización (incertidumbre, inestabilidad, adaptación, etc.).

La incertidumbre, puede manifestarse en angustia, que es la antesala de la depresión. Si el origen de la angustia es el miedo a la pérdida del empleo, por factores ajenos a la capacidad del empelado, a la duración del contrato, o la extinción de la actividad empresarial, estamos en presencia del mobbing; si por el contrario, la angustia se manifiesta como desidia y escaso interés por el trabajo por no colmar las expectativas debido a la sobrecualificación de quien lo desempeña, entonces estamos ante lo que ha venido a denominarse “burnout“.

El “mobbing” tiene que ver con la inestabilidad que los juicios de valor interesados sobre la capacidad que tienen cada individuo para desarrollar las tareas que le exige su puesto de trabajo (“no nos vales”, “no te queremos”) y la incidencia que sobre el “valor propio de cada cual” y la pérdida de la autoestima tienen sobre la psique de cada individuo.

El “burnout” tiene que ver con las dificultades que la sobrecualificación representa par los deseos del individuo de planificar una “carrera profesional” y lograr una biografía personalmente satisfactoria y socialmente reconocida. Los escalones de acceso a los niveles superiores de las pirámides ejecutivas (el ascenso en el empleo) son cada vez menores y la diferenciación profesional de los individuos, al menos en las sociedades desarrolladas, se hace cada vez más difícil.

En el fondo de estos fenómenos subyace la incapacidad del individuo para informarse, comparar y elegir entre la multitud de opciones que como consumidor le plantea el sistema, y la imposibilidad de evitar las comparaciones con las consecuencias que podrían derivarse de las opciones desechadas: renunciar a los costes de oportunidad que supone la elección genera angustia en los individuos inmersos en un sistema que hace del momento un tiempo que agota el futuro.

6.7. En la Sociedad de la información los factores productivos y los productos que la caracterizan, en cuanto constituidos por información y conocimientos, ni se consumen, ni se agotan, únicamente se usan.

La ley de rendimientos decrecientes no puede aplicarse en los procesos de producción y uso de información y conocimiento. El uso de la información lejos de consumir el recurso enriquece a los procesos productivos y al producto. Este último, experimenta mejoras en la medida en que se estimula al usuario para que colabore en el proceso puesta punta del producto (control de calidad). Esta colaboración se realiza por medio de herramientas (sometidas a la misma dinámica que el resto de la información) que el proveedor del producto entrega al usuario.

El uso del nuevo producto implica la participación del individuo-usuario en el proceso de producción y comercialización de los productos. Esta observación es de vital importancia en la medida en que, cada vez más, los proveedores de productos relacionados con las TIC facilitan el uso de sus productos “full version” durante periodos de tiempo a suficientes par que los usuarios interesados en éllos puedan comprobar sus funcionalidades y el ajuste a sus expectativas.

Estas formas de relación empresarial suponen, en primer lugar, desvíos de los costes de distribución y de formación hacia el propio usuario, en la medida en que la implicación de la fuerza de ventas y asesoramiento del productor no “existe” en los primeros momentos del proceso de evaluación del producto. El personal del proveedor se comunica durante las primeras fases a través de los canales que ofrece Internet, evitando así cualquier tipo de gasto que encarezca el producto y disminuya los márgenes de beneficio.

Las operaciones de prueba y conocimiento de las herramientas ofertadas se realizan sobre ordenadores del propio proveedor, lo que significa que el usuario no solo “prueba” el producto, sino que ilustra al propio proveedor sobre las “formas y métodos de trabajo que emplea”.

En tercer y último lugar, es evidente que el usuario participa en los procesos de producción y control de calidad de los productos, lo que conlleva una transferencia de recursos en forma de conocimientos que invierte la dirección del intercambio habitual (proveedor-consumidor).

6.8. CONCLUSIONES: La globalización es un proceso que rompe de forma radical con las formas sociales anteriores. Prescinde de normas e instituciones sociales duraderas propias de agrupaciones sociales estables (por oposición a nómadas), y facilita la aceptación social de la movilidad de los actores sociales (deslocalización, lejanía social del otro) en base a los paradigmas tecnológicos que le caracterizan.

El individuo se institucionaliza y no debe reconocer ni esperar nada que no provenga de sí mismo; las normas de conducta que en épocas anteriores le venían dadas no sirven de guía en sociedades en las que el cambio acelerado, la flexibilidad, la adaptación y la continua re-ubicación exigidas por el mercado, junto a un presente omniabarcador, determinan el marco de interacción social.

Interiorizar reglas va en contra de lo socialmente productivo y conveniente, porque el margen temporal de readaptación (tiempo necesario para conocer, aceptar y desenvolverse en nuevas situaciones y olvidar lo anterior) supone costes que no son socialmente tolerables.

Es el propio individuo quien en cada momento de su vida y a través del proceso de institucionalización, interpreta su marco de actuación y negocia las reglas por las que han de regirse relaciones sociales consiguientes.

El individuo vive por y para sí; satisfacer sus anhelos y deseos es el objetivo a alcanzar. El individuo es un consumidor de formas y estilos de vida efímeros y relativizados como nunca antes lo fueron.

Pero todavía hay algo más, el rol de usuario que debe desempeñar supone una transferencia de conocimientos y tiempo que invierte el flujo del intercambio tradicional (proveedor-consumidor) y hace del individuo una fuente de capital (formación, conocimientos, tiempo de ocio) que se incorpora al producto y que no se tiene en consideración en el intercambio.

El rol de ciudadano se difumina y con él se vuelven cada vez más invisibles las categorías políticas que le han venido acompañando. En su lugar, un amplio conjunto especializado de autoridades le atienden, supervisan sus conductas y median ante el poder establecido.

La adaptación a los flujos continuos de información, conocimiento y los acoplamientos sociales débiles, virtuales, oportunistas y puntuales es la única norma de conducta válida.

Por último, no debemos olvidar que estas situaciones presionan sobre el individuo con la aparición de enfermedades ligadas a las exigencias del sistema, que está falto de conseguir una reformulación de enfermedades profesionales que satisfaga a todos los individuos en el proceso productivo.


[1].-Una de las aspiraciones de las empresas desarrolladoras de software es llegar a conjugar plantillas altamente cualificadas, con entornos sociales que faciliten la adaptación a las innovaciones tecnológicas y bajos costes laborales, sin poner en peligro las políticas nacionales de inmigración.
La razón de esta novedosa política de gestión de los RR.HH. se explica por la extenuación de las operaciones de offshore. Si bien existen bolsas de profesionales altamente cualificados en los países del Tercer Mundo, las innovaciones tecnológicas son un privilegio del Primer Mundo. Esta situación implica que el reemplazo de los profesionales altamente cualificados que ocupan los empleos credos en el Tercer Mundo por las multinacionales de las TIC, resulta a corto y medio plazo difícil de llevar a cabo.
La consecuencia inmediata de esta situación sería un encarecimiento de los salarios y una reducción de los márgenes de beneficios que las corporaciones no están dispuestas a soportar.
Esto explica la estrategia de la compañía norteamericana Hybrid-SourcingTM de organizar equipos de programadores hindúes altamente cualificados en un barco anclado a tres millas de las costas de San Diego (California), frente al complejo tecnológico de Silicon Valley.
Las condiciones de vida de a que están sometidas estas personas rompen con el concepto de ciudadanía tal y como venimos entediéndolo en las sociedades occidentales democráticas.
[2].“Se llama Logan y es la propuesta de Renault para acercar al 80% de la población mundial de acceder a un automóvil > […] El ensamblaje en factorías con bajos costes de producción y la utilización de componentes de otros Renault […] fábricas que al igual que las rumanas, contribuirán a lograr el objetivo de precio fijado para el modelo: están cerca de los mercados de destino para reducir los costes logísticos y tienen una mano de obra económica” En BAEZA, Marcos. El coche que cuesta 5.000 euros. EL PAÍS. EL VIAJERO – 12-06-2004 –
[3].-El ensayo se abre con la frase de Montesquieu: “El árbol del Estado, cuanto mejor podado más fuerte crece”, sin análisis del contexto histórico, ni puesta en entredicho de su aplicación a nuestros días, la consultora publica un manual entre cuyas recomendaciones y las políticas desarrolladas en España por las administraciones del Partido Popular hay algo más que simples coincidencias. En ARTHUR ANDERSEN. La privatización como alternativa. Metodología y experiencias internacionales. Editorial Ciencias de la Dirección. Madrid 1994
[4].-La educación pública y gratuita es uno de los pilares básicos del Estado del Bienestar, por lo que es de esperar una resistencia activa de la sociedad civil, aunque de momento en España tan solo se han manifestado en contra de esta transferencia de rentas al sector privado, el personal docente y los alumnos de las carreras llamadas de Humanidades.
[5].-GARCÍA BENAU, María Antonia. El objetivo es conseguir la integración laboral del alumno. III Congreso de Universidades. Gaceta Universitaria. Madrid. Abril de 2005
PÉREZ DE PABLOS, Susana El consejo de universidades plantea reducir la cifra de carreras casi a la mitad. EL PAÍS .Sociedad. 06/05/2005
EUROPA PRESS. Juan Vázquez propone que las empresas opinen sobre la duración de las carreras. DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA CRUE. EL MUNDO.ES. Actualidad. 9/04/2005.
EFE. Juan Vázquez aboga por que la enseñanza superior se acerque al mercado laboral. DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA CRUE. EL MUNDO.ES. Actualidad. 18/04/2005
[6].-CORTINA, Adela. La filosofía en la escuela. EL PAÍS. Opinión. 09/05/2005
[8].-GALBRAITH, J. K. La economía del fraude inocente. La verdad de nuestro tiempo. Editorial Crítica, SL. Barcelona. 2004
[9].-Cuando se dice que IBM reduce su plantilla entre 10.000 y 13.000 empleos, la información es incompleta porque la reducción de empleos se realizará fundamentalmente en Europa y afectará a puestos relacionados con las TIC, siguiendo la política de la empresa de externalizar estas funciones y reorientar su estrategia de mercado. Otra cara de la misma noticia es afirma que IBM ahorrará 2.000 millones de dólares con la reducción de empleos Una página ilustrativa sobre el tratamiento de las noticias relativas a la supresión de puestos de trabajo, puede encontrarse en http://www.baquia.com/buscar.php?texto=3Com+plantilla&donde=baquia&autores=0&periodo=todos
[10].-“El código que determina nuestra “política de vida” deriva de la praxis de ir de compras. […]. Salimos a ‘comprar’ la capacitación necesaria para ganarnos la vida y los medios de convencer a los potenciales empleadores de que poseemos esa capacidad […]. La lista de compras no tiene fin. Sin embargo, por larga que sea, no incluye la opción de no salir de compras.[…] la actividad del consumidor ya no es un conjunto de necesidades definidas, sino el deseo[…] un motivo autogenerado y autoimpulsado que no requiere justificación ni causa”. Sin embargo, parece que el deseo está siendo sustituido por el anhelo que completa “la liberación del ‘principio del placer’”. El anhelo no precisa aprobación, “la compra es casual, inesperada y espontánea. Tiene una cualidad de sueño, expresa y satisface el anhelo que, como todos los anhelos, es insincero y pueril”. En BAUMAN, Zygmun. Modernidad Líquida. FCE. Buenos Aires. 2003. Pág. 80-83
[11].-Los casos de Sintel, Babcock Wilcox y Astilleros Izarson ejemplos que ilustran la política sindical cómo un instrumento ligado más al mantenimiento del sistema establecido y garante del orden social, que a procurar alternativas a situaciones sociales e individuales de extrema gravedad en la pérdida de empleos.
En http://www.sintelasociacion.com/, http://www.elpais.es/archivo/buscando.html y http://www.plus.es/codigo/noticias/ficha_noticia.asp?id=435073
[12].-SIEBEL SYSTEMS, INC. “Siebel eGovernment”. Marzo de 2004. El párrafo que sigue muestra cuál es el papel que la Sociedad de la Información reserva al ciudadano. Siebels es una de las principales firmas de consultoría y productos de fidelización de clientes del mundo. Sus white papers son referencia obligada para los profesionales de las TIC y su cuota de penetración del mercado en la administración pública europea no deja de crecer. “Key Challenges in Government: Individual citizens, businesses, lawmakers, and the media are all placing new demands on government today to implement more customer-focused service delivery models. The public expects the government to do more with technology to improve service, increase efficiencies, and ensure constituent convenience. The net result is a growing interest in government”.
[13].-Las amenazas del mayor grupo mundial de fabricación de acero de trasladar sus fábricas fuera de Europa, si se les obliga a sujetarse a los términos del Acuerdo de Kyoto, sobre la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, refleja muy a las claras el significado real de estos términos. (Ver prensa nacional e internacional de los meses de enero y febrero de 2004)